Cuando un niño recibe un diagnóstico, su familia también comienza una batalla llena de incertidumbre, miedo y esperanza.
En la Casa Ronald trabajamos cada día para que esas familias tengan un hogar donde sentirse acompañadas, cerca de sus hijos y del hospital. Un lugar donde, además, recordamos lo importante que es que los niños sigan siendo niños: jugando, riendo y disfrutando de su infancia.
Hoy visibilizamos su lucha, su valentía y la importancia de que nunca se sientan solas.
